"Durante siglos se nos ha contado una historia llena de milagros, resurrecciones y luces divinas. Nos hablaron de tumbas vacías, de piedras que se mueven solas, de apariciones gloriosas. Pero hoy, como vuestro humilde guía —y entrenador—, vengo a deciros la verdad:
Todo eso… es un cuento.
No hay resurrección, no hay ángeles, no hay gloria. Lo único que resucita cada año… es el mismo mito, envuelto en incienso y culpabilidad.
¿Y sabéis quién sí aparece, puntual, sin prometer eternidad ni juzgar vuestras almas?
El Conejo.
Ese sí es fiel. Ese sí deja algo tangible: huevos, chocolate y alegría. Ningún juicio final, solo azúcar.
Por respeto a este verdadero portador de esperanza, justicia y cacao…
tenéis dos días de descanso.
Reflexionad, descansad… y no creáis todo lo que os dicen. Nos vemos el martes."